BENGASI / TRÍPOLI / SANTIAGO DE CHILE / WASHINGTON.- Las bombas occidentales siguen cayendo sobre Libia y hacen tanto ruido como los desacuerdos que hay entre los países que integran la coalición internacional que amenaza con derrocar al dictador Muammar Gaddafi. Es que ninguno de estos países quiere cargar con el costo político de la intervención militar y reclaman que sea la OTAN la que dirija la operación.
Anoche, las fuerzas aliadas seguían bombardeando distintas ciudades, entre ellas Trípoli. Incluso, se había informado que varios misiles habían estallado cerca de Bab Al-Aziziyah, cuartel general de Gaddafi. El domingo por la noche fue destruido un edificio de este complejo, en el que funcionaba un comando de operaciones.
Mientras todo esto ocurría, la coalición dio señales de desavenencias internas ayer, cuando algunos países europeos pusieron en duda que la ofensiva fuese acorde con la resolución de la ONU o cuestionaron la falta de claridad sobre quién está al mando de los ataques. Incluso, Italia amenazó con prohibir que sus bases militares sean utilizadas por las fuerzas de la coalición.
Desde Santiago de Chile, donde se encuentra de visita oficial, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aseguró que el mando de la operación será transferido a la OTAN en cuestión de días. "La OTAN estará involucrada en una función coordinadora debido a la capacidad extraordinaria de esa alianza, pero los detalles de la transferencia (cuándo ocurriría y hacia quién sería) serán brindados por jefes militares de Estados Unidos", indicó el mandatario. El general Carter Ham, el comandante de Estados Unidos que ahora lidera la ofensiva, dijo que los ataques con misiles han dañado la capacidad militar de Gaddafi y creado las condiciones para una amplia zona de exclusión aérea que se extiende por gran parte de Libia.
Otro aspecto que está en duda es cuál será el destino del dictador. Es que si bien hay quienes repiten que el objetivo de la campaña es defender a la población civil, hay otros que sostienen que Gaddafi debe abandonar el poder sí o sí. Entre ellos se encuentra Obama. El vicealmirante estadounidense Bill Gortney negó el la idea sea matar al libio. Sin embargo, el portavoz de la diplomacia estadounidense, Mark Toner, lo contradijo y afirmó que el objetivo final de la intervención es que Gadafi deje el poder. "Las aspiraciones de democracia de las naciones de África deben cumplirse y Gaddafi tiene que irse. No vamos a mostrar compasión con quienes agreden a su propio pueblo", afirmó Obama.
A puertas cerradas
Por otra parte, el Consejo de Seguridad de la ONU se reunió ayer a puertas cerradas por pedido del ministro de Relaciones Exteriores de Libia, Mussa Kussa, quien, por medio de una carta, denunció la agresión militar contra su país. El Consejo no llegó a debatir el contenido de la misiva, sino que se limitó a discutir la situación del país en general. Los representantes de los países miembros del Consejo volverán a reunirse el jueves para analizar la campaña militar que lleva adelante la coalición en Libia. Lo hará una semana después de haber aprobado la resolución 1973, que dio luz verde para los ataques. El secretario general de la ONU, Ban ki-Moon, participará del encuentro en el que se explicarán las formas en las que se está cumplimento la resolución. Según se informó, allí se discutirá el contenido de la carta de Kussa. (Reuters-DPA-AFP-NA-Especial)